lunes, 2 de julio de 2012

Una vez más

He oído caminar alrededor miles de lobos disfrazados de oveja, buscaban comerte el corazón de un solo mordisco. Tan dulce y frágil, pero de ninguna manera débil. Buscó por cielo y tierra donde alojar su musculo bombeante pero cada viaje logró cortajearselo un poco más. Ahora a cada acierto y error ella le guarda un lugar en su cajón. Desbordante no permito dejar paso a una equivocación más. Tu bondad pura velo ante un lobo más, mi gran y tan indefensa mujer esto ya es personal.
Madrugada a madrugada acudiré a tu consejo hermana mía, madre y protectora. Días en los que nuestras opiniones y elecciones nos han de alejar, cuando las lunas cambien hemos de volver a ser lo que siempre fuimos.
No quisiera repetir mis palabras una y otra vez, pero al sentir tu sonrisa cada vez que te dedico versos  que me salen de adentro, el corazón se ensancha y repiquetea de la emoción. Como amor puro y sincero sin fecha ni locación me envuelvo en tu cantar de alegrías y desamor.

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