viernes, 6 de enero de 2012

Lobos

En noches como estas que se convierten cada vez con mayor rapidez en amaneceres perdidos, bajo el viento y el sol saliente me quedo arrinconada en la esquina del cuarto. Aterrada por el dolor de tu presencia escapo a los confines más profundos de la inconsciencia.
Los lobos acechan a su presa, los lobos me acechan pero solamente queda uno ya. La magnificencia de tus múltiples caras me envuelven en una confusión eterna. Quiero y deseo escapar de tus filosos dientes cual lanzas. Paso a paso me alcanzan y desgarran mi piel.
En soledad enjuago mis heridas y las marcas que quedan van más profundo que un simple rasguño, tan profundas que hieren mi razón y desestabilizan condición. Prometí no dejarme engañar por los suaves arrullos que generan tu respiración pero aunque no quiera es imposible no calmar los dolores del corazón.

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